Rose Memory y Sinàptor en ‘Mi abuelo tiene Alzheimer’, Escuela Els Llorers

Barcelona, 16 de Diciembre 2014

Rose Memory y Sinàptor en busca de los recuerdos olvidados es una actividad de teatro científico con el objetivo de explicar a los niños de quinto y sexto de Primaria qué es el alzhéimer.

Esta actividad teatralizada es el resultado del proyecto piloto Mi abuelo tiene Alzheimer que InCiTe está desarrollado en colaboración con la AFAB (Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer) y con el patrocinio del Ajuntament de Barcelona y la Fundación Once.

CRÓNICA 

Rose Memory y Sináptor empiezan presentando al protagonista de esta historia: el cerebro humano. A través de un recorrido por la evolución, vemos cómo este ha ido adquiriendo sus funciones y haciéndose cada vez más complejo, explicamos de qué manera capta la información a través de los órganos de los sentidos, cómo la procesa y cómo responde a lo que nos sucede. Conocemos a las neuronas, las células especializadas del cerebro, encargadas de transmitir la información de un lado a otro, de enviar mensajes a todos los órganos de nuestro cuerpo para hacerlos funcionar y de comunicarse con los músculos para moverlos o dejarlos quietos en función de las circunstancias. Diversos ejemplos muestran a las neuronas en acción en el día a día, cómo actúan para apagar un fuego o se organizan para tirar un penalti. Somos nuestro cerebro: el cerebro necesita el cuerpo para funcionar y viceversa.

¡Pero no todos reaccionamos de la misma forma ante la misma situación! Nuestras conductas y nuestra manera de ver el mundo dependen de lo que aprendemos y memorizamos a lo largo de nuestra vida. Según nuestras experiencias y recuerdos, así como del mundo que nos rodea y que compartimos con nuestros padres, amigos, profesores…, vamos construyendo una suerte de línea de nuestra vida, que de alguna forma refleja nuestra personalidad. Somos nuestro cerebro, nuestros recuerdos, nuestra memoria.

Eso es lo que la Dra. Rose Memory está estudiando en el Oblivion Research Center: de qué modo se forman los recuerdos en el cerebro. Su deseo es entender y curar algún día una importante enfermedad del cerebro: el alzhéimer. Para ello ha creado a Sináptor, una inteligencia artificial prácticamente humana que puede ser reprogramada a su antojo en función de la línea de vida que se le introduce.

En un experimento en vivo, reprogramamos a Sináptor como Ramón, un señor de 65 años que un día empieza a tener pequeños olvidos, hasta olvidar cómo se llega a su taller y perderse. Con el paso de tiempo no reconoce a su mujer ni a sus hijos. Un día se olvida de reconocerse en el espejo. No es tonto ni está loco, sino que su cerebro está cambiando. Las neuronas que fabrican sus recuerdos en el hipocampo empiezan a tener problemas para transmitir la información que ha de ser memorizada. Entonces van separándose hasta que un día dejan de hacer su función y los recuerdos se olvidan. Ramón irá olvidando la palabras que nombran las cosas hasta dejar de hablar, se olvidará de comer, de caminar, incluso de sonreír… Un día su cerebro olvidará de hacer funcionar su cuerpo.

Explicamos a los niños las diferentes fases del alzhéimer y de qué manera los recuerdos van olvidándose de manera secuencial e inversa a como los adquirimos. El alzhéimer es como volver a la infancia. Los recuerdos de la infancia, los primeros que fueron creados, serán los últimos en olvidarse. Y todo esto lo explicamos ayudándonos de técnicas teatrales como la manipulación de objetos, la pantomima y el clown. Al acabar la actividad proponemos a los chicos y chicas elaborar su propia línea de vida a partir de sus recuerdos, que les permitirá conocerse de otra manera. Pueden hacerla con sus padres y sobre todo con sus abuelos. ¿Qué recuerdos tienen? ¿Cómo eran de pequeños?

Los alumnos de quinto de la escuela Els Llorers han estado muy atentos, interesados y se han emocionado al escuchar el testimonio de Ramón. Al mismo tiempo han comprendido que el cerebro es el que nos hace quienes somos, el que determina nuestra personalidad. Cuando el cerebro falla, nuestra personalidad y manera de comportarnos cambia, como les sucede a los enfermos de alzhéimer.

Mucho interés, testimonios y preguntas: Mi abuelo me explica cosas de cuando era pequeño y lo hace muy bien, ¿El chocolate aumenta la memoria? ¿Por qué? ¿Y el café? ¿Por qué el pescado aumenta la memoria si los peces tienen muy poca memoria? ¿Que hemos de comer para aprender más? He leído que reír nos hace vivir más, ¿es cierto? ¿por qué? En respuesta a sus preguntas, les hemos hablado de la serotonina, de la importancia de la glía para mantener la neuronas fuertes, de que una buena alimentación y ejercicio es la receta de la salud y de que ellos no necesitan más, porque sus neuronas están creando muchos recuerdos, están muy fuertes y son muy jóvenes.

Cuando les hemos preguntado si conocían o tenían familiares con alzhéimer, han levantado la mano y comentado sus experiencias un grupo de entre 10 y 12 alumnos, casi un 20% de los asistentes (60 alumnos). Han explicado sucesos que hemos conectado con la actividad teatralizada y con las fases del alzhéimer: mi abuelo me confunde con mi padre, mi abuelo murió de alzhéimer antes de que yo naciera, mi tío se olvidaba de todo, mi abuela no se olvida pero se comporta como una niña, mi abuelo se perdió en la calle un día…

Cuando hemos abordado el tema de qué podríamos hacer para evitar el avance de la enfermedad o favorecer su cura, algunos han sugerido posibles soluciones: darles fotos a los afectados para que hablen de ellas, que escriban un diario y luego lo lean, hacerles hablar de sus recuerdos… Las preguntas no se acababan. El ambiente distendido y sin juicio ha generado una atmósfera de confianza que ha propiciado que los niños se abrieran y hablaran sin pudor de sus inquietudes y expusieran testimonios personales. Según los comentarios que hemos recogido entre el profesorado, hoy han mostrado una parte de ellos que sus compañeros no habían visto hasta ese momento.