Con Barcelona a la cabeza, Cataluña se erige como territorio de ciencia. Centros de investigación, talento local e internacional y hospitales de referencia confluyen en la metrópolis barcelonesa. Para que desarrolle todo su potencial, este polo científico necesita talento y equipamientos, pero también financiación, en una ecuación en la que entran instituciones públicas pero también recursos privados.
En este contexto en el que la financiación pública no puede seguir el ritmo al que avanza la ciencia, el mecenazgo se presenta como herramienta clave para sostener y acelerar proyectos de alto impacto. Fundaciones, empresas y donantes particulares asumen un papel determinante en el impulso de estos proyectos, complementando la inversión pública y facilitando que equipos científicos desarrollen líneas de trabajo que, de otro modo, quedarían paralizadas.
La apuesta de la fundación por promover el mecenazgo en el ámbito científico es compartida por entidades de toda naturaleza y tamaño. En un espacio de confluencia entre ciencia y arte, Incite trabaja como una innovadora plataforma de comunicación social de la ciencia, a través del teatro, con el objetivo de generar un impacto social. «El mecenazgo debería tener un papel fundamental», defiende la directora de la iniciativa, Susana Eva Martín.
Desde su trayectoria científica y su pasión por el teatro, Martínez juntó ambos mundos en 2013 para acercar cuestiones de alto rigor científico a la ciudadanía y, en ese camino, llegó a la Fundació Catalunya Cultura, donde conectó con el ámbito del mecenazgo. Aquí, Incite puso en valor el impacto que genera con el impulso de la cultura científica, tanto en obras de teatro dirigidas al gran público como con interpretaciones enfocadas a pacientes o profesionales del ámbito de la salud: «Nos hemos encontrado con pacientes que nos han dicho que por primera vez han entendido su enfermedad». La labor de Incite —por la que obtuvo el premio The New Barcelona Post dentro de los Premios Impulsa Cultura 2024— contribuye así a impulsar la cultura científica para ganar criterio y “poder distinguir a las fake news”, ya “profesionalizar la divulgación científica”.
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