Vivimos inmersos en un universo en constante cambio que hace que nuestra existencia sea incierta e impredecible.
No somos más que protagonistas de historias de inseguridad.
Un hombre, una viga y una historia subyugadora en un espacio en constante reconstrucción que nos sirve de metáfora para explorar el funcionamiento del cerebro humano.
Una obra de teatro científico en la que la neurociencia nos brinda las pautas para aprender a gestionar la incertidumbre y trascender los cambios impredecibles que irrumpen en nuestras vidas.
En escena un espacio cambiante, dinámico, vivo que, como nuestro cerebro, reconstruimos constantemente hasta el último momento, hasta el último de nuestros días. Cuanto más flexibles seamos, mayor capacidad tendremos de adaptarnos al entorno, de persistir ante las amenazas, en definitiva, de superar los cambios de forma creativa en el intento de vivir una existencia más libre.
